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CINE Y LITERATURA | LA VERDAD OCULTA

FICHA TÉCNICA

Película canadiense dramática  de 2010, de 112 minutos de duración, cuyo título original es ”The whistleblower”, basada en hechos reales, dirigida por Larysa  Kondracki , con guion de la misma Larysa  Kondracki y de Eilis Kirwan, música de Mychael Danna, fotografía de Kieran Mc Guigan, coproducida  entre Canadá y Alemania por First Generation Films, Barry Films, Mandalay Vision, Primary Productions, Voltage Pictures y protagonizada por Rachel Weisz, David Strathaim, Nikolaj Lie Kaas, Anna Anissimova, Monica Bellucci, Vanesa Redgrave, Benedict Cumberbatch, Roxana Condurache, Paula Schrammm, Ravisa Kondracki, Liam Cunningham, Demetri Goritsas, David Hewlett, William Hope, Stuart Graham y Vlad Ivanov entre otros actores.

ARGUMENTO

La película trata de Kathryn Bolkovac, una agente de policía de Nebraska EEUU, que, terminada la guerra de los Balcanes, se traslada a Bosnia, en calidad de observadora de las Naciones Unidas, denunciando ante la ONU a una empresa multinacional, la DynCorp, por encubrir un tráfico de esclavas sexuales organizado y la explotación sexual de dichas mujeres.

LOS PERSONAJES

La película orbita en torno a Kathryn Bolkovac, oficial de policía de Nebraska, con el cargo de monitor de la Fuerza Internacional de Policía de las Naciones Unidas en Bosnia-Herzegovina. Allí se percata del tráfico de esclavas sexuales organizado, en el que estaban implicados mafiosos locales, soldados de la OTAN, policía y trabajadores civiles y diplomáticos de la ONU, con la connivencia de una empresa multinacional de Seguridad Privada, DynCorp. Kathryn indignada, decide denunciar los hechos ante la ONU y ante la prensa.

MARCO GEOGRÁFICO E HISTÓRICO

La guerra de la antigua Yugoslavia o guerra de los Balcanes consistió en una serie de cruentos conflictos étnico-religiosos, desarrollados en el territorio de la antigua Yugoslavia entre 1991 y 2001, que afectaron a las 6 exrepúblicas yugoslavas.

Durante los citados conflictos, ocasionados por causas políticas, económicas y culturales, además de por tensiones nacionalistas e independentistas, apoyadas en diferencias étnicas y religiosas, se enfrentaron serbios, croatas, bosnios y albaneses.

Como detonantes de la guerra se pueden citar la abolición de la autonomía de Kosovo por Milosevic, la declaración de la separación de Croacia de la Krajina por los serbios en marzo de 1991, desencadenante a su vez de la declaración de independencia de Croacia y Eslovenia en junio de 1991 y de un efecto similar en el resto de las repúblicas yugoslavas. La colisión entre los nacionalismos serbio, Milosevic, croata, Franjo Tudman y bosnio, Alija Izetbegovic, originó una guerra, notable por su virulencia.

Las violentas guerras finalizaron, pero redujeron a la pobreza a gran parte de la antigua Yugoslavia y legaron una desorganización económica e inestabilidad política persistente en los territorios que fueron testigo de las peores luchas.

Estas guerras se saldaron con entre 130000 y 200000 muertes y millones de desplazados de sus hogares. Los genocidas y muchos individuos claves implicados fueron procesados por crímenes de guerra.

Tras el final de la guerra, ocurrida en la antigua Yugoslavia, en 1995, la comunidad internacional envió una fuerza de pacificación de la OTAN, la IFOR, más adelante conocida como SFOR, a Bosnia y Herzegovina, zona de la región particularmente afectada por más hostilidades y caracterizada por la violencia de los combates. En este último contexto se desarrollan los hechos narrados en la película.

Kathryn Bolkovac, oficial de policía de Nebraska, EEUU,, en 1999 pasó a formar parte de la IPTF o misión policial de las Naciones Unidas en Bosnia. Fue contratada por la DynCorp, contratista privado, que trabajaba para el gobierno de EE.UU. Kathryn se integraba en el Destacamento Policial Internacional, DPI, que, coordinado con la ONU, se ocupaba de mantener la paz en Bosnia y fortalecer las instituciones de la ley y el orden tras la guerra.

Sin embargo, Kathryn se percató de que una pésima gestión, sumada a la corrupción, era responsable del tráfico de mujeres y de fraudes financieros.

En este escenario la violencia sexual la padecían incluso las propias intérpretes que trabajaban con ellos. Algunos oficiales internacionales las tenían como esclavas sexuales.  Mujeres y niñas originarias de Rumanía, Albania, Moldavia, Ucrania o Croacia, eran secuestradas o engañadas con promesas de trabajos de camareras o modelos. Una vez llegadas a Bosnia, se les quitaba el pasaporte y se les obligaba a prostituirse en cualquiera de los 900 burdeles del país, enmascarados como bares o restaurantes. En estos establecimientos estas mujeres, eran forzadas a prostituirse, sometidas por la violencia.

Kathryn se enteró que en el mismo centro de organizaciones criminales del tráfico y explotación de mujeres participaban altos mandos de Ucrania y de Rumanía, soldados de la OTAN, diplomáticos, policías y civiles de la ONU: norteamericanos, ingleses, franceses, españoles….

A los 3 meses de estar en Bosnia, encontraron a una muchacha, con visible evidencia de maltrato físico, que habló a Kathryn del Florida Bar, donde encontraron en una habitación a 7 chicas, malviviendo sobre colchones, circundadas de condones, artilugios sexuales y videos, en los que se podía observar a miembros del DPI y soldados de la OTAN, e incluso altos directivos de DynCorp, copulando con ellas. Una de las muchachas, muy enferma, presentaba monedas en la vagina, concretamente marcos alemanes, de un oficial, apodado el Doctor. Situaciones similares ocurrieron en muchas oficinas de países extranjeros, incluidos EEUU, Pakistán, Alemania, Rumanía o Ucrania. A los activistas no se les permitió investigar todos los casos, a los sospechosos se les cesaba de la misión, o eran trasladados.

Según Kathryn los altos cargos de la ONU, incluido Jacques Klein, entonces director de la misión de paz en Bosnia, conocían estas prácticas, ya que les había enviado informes bien documentados, pero en la opinión de Kathryn, los altos cargos encubrieron, para proteger su propia imagen.

Tras la denuncia, realizada por Kathryn a la prensa internacional, se iniciaron procesos, sin resultado.

Madeleine Rees, jefa del Alto Comisariado de los Derechos Humanos de la ONU, respaldó a Kathryn, animándola a trabajar en la Oficina de Igualdad, para implementar un programa de ayudas para las víctimas de tráfico y explotación sexual, pero se carecía de medios y apoyos reales de los altos mandos. Concretamente Jack Plain, representante del secretario general de la ONU, le dijo a Madeleine Rees, que dichas víctimas, eran en realidad prostitutas de guerra y que no quería ocuparse de este asunto.

A pesar de las irrefutables pruebas presentadas como declaraciones, vídeos, fotos, todos los casos se bloqueaban desde altas instancias y los representantes internacionales disponían de inmunidad diplomática.

Kathryn para elevar el caso a las instancias competentes para resolverlo, optó por enviar un correo al Departamento de Estado y a los responsables de la ONU en Nueva York. Nadie respondió y Kathryn fue despedida por la Dyn Corp.

Kathryn demandó a la citada empresa por despido improcedente, saliendo todas las pruebas del tráfico de mujeres en el proceso, al que asistió la prensa. Madeleine Rees declaró a favor de Kathryn.

El fallo del tribunal fue favorable, condenando a la DynCorp por las represalias adoptadas contra Kathryn, considerando a la ONU, cómplice.

El visionado de la película de Larysa Kondracki, “La verdad oculta”, basada en los citados acontecimientos, en la sede de la ONU, en Nueva York, influyó en Ban Ki Mun, entonces secretario general de la ONU, que aprobó una ley respecto a revelaciones protegidas. Además, Ban Ki Mun ordenó a la experta en seguridad, Jane Holl, coordinar una respuesta contra las acusaciones.

Empero no ha habido cambios, las personas que rechazan estas prácticas temen denunciar, mientras la DynCorp continúa logrando suculentos contratos del gobierno de EEUU.

Para Kathryn el problema para evitar estos abusos en las misiones de paz, está en la depuración de las responsabilidades, que se evaden con la estrategia de atribuirse las culpas unos a otros. La ONU  culpabiliza de  la situación a los Estados Miembros y viceversa. De acuerdo con Kathryn si no se castiga la responsabilidad individual de los enviados a las misiones de paz, la ONU no hará nada, fiándose de que se encarguen de hacerlo los países miembros.  

Actualmente Kathryn Bolkovac, divorciada y con 3 hijos, estudia ciencias políticas y trabaja en una ONG con niños víctimas de abusos. Su lucha se centra en que los gobernantes rindan cuentas de sus actos. Kathryn Bolkovac ha sido nominada para el premio Nobel de la Paz, por su encomiable labor.

SINOPSIS

Esta valiente película, cuyo guion se basa en las experiencias, vividas en Bosnia en 1999, por Kathryn Bolkovac, mientras fue miembro del comité de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz, denuncia los abusos cometidos durante las misiones de paz, mostrando como instituciones, diseñadas para proteger a los más vulnerables, participan en el acoso, el tráfico y la explotación de estos grupos de población, particularmente necesitados.

Crónica: Beatriz Recio Inés

TRAILER

 

 

 

 

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